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Cuento figuras en el jardín

Cuento figuras en el jardín

Desde que visité por primera vez la casa de mi amigo julio, siempre quise vivir en un lugar en donde hubiera un hermoso jardín. No sé si fue porque allí jugué varias veces con el cariñoso perro de mi compañero de escuela o si simplemente porque el verde del pasto me parece relajante. Cualquiera que sea la razón, nunca pensé que cuando me decidí a comprar el lugar en donde vivo, me sucedería una experiencia paranormal.

Con paranormal me refiero a aquellas cosas que aún no tienen una respuesta dada por los científicos. La propiedad que compré está situada a las afueras de la ciudad, por lo que casi no hay signos de la civilización. Es decir, apenas hay unos cuantos cables de luz y comercios adyacentes.

La vista de ese lugar es inmejorable, saliendo al porche, puedes observar las montañas y los lagos que hay alrededor. El aire es limpio y el clima sumamente agradable. A pesar de eso, desde que me mudé empezaron a ocurrir cosas raras en el jardín trasero.

Primero, un día estaba durmiendo en el cuarto de huéspedes, pues me había lastimado la espalda y no podía subir a mi habitación. De pronto, una luz potentísima hizo que me despertara sobresaltado. Era mucho más fuerte que cualquier tipo de reflector que hubiese visto.

Me levanté de la cama y me asomé por la ventana para ver qué era lo que estaba pasando. Sin embargo, al momento de posar mis ojos frente al cristal, aquella irradiación desapareció. Ese fenómeno continuó casi a diario. A tal grado que tuve que poner cortinas gruesas y hasta usar un antifaz para dormir.

Sin embargo, ayer pasó lo inimaginable. En mi jardín hicieron su aparición unas figuras geométricas enormes. A primera instancia, creí que alguien había quemado mi césped, pero al subir a la azotea, pude notar que aquello era una figura geométrica perfectamente trazada.

Estuve investigando en internet y encontré que esos símbolos son utilizados por los alienígenas para comunicarse con nosotros los humanos. Sólo que aún no he podido descifrar qué es lo que me quisieron decir.

En cuanto tenga una novedad, no duden que lo estaré compartiendo con ustedes.

Cuento de terror la siesta

Cuento de terror la siesta

Los López se encontraban sumamente felices ya que por fin su bebé se encontraba en casa, después de unos largos meses que había pasado en el hospital debido a varias complicaciones. Su casa era pequeña, por lo que no tenían una habitación exclusivamente para el chiquillo. Sin embargo, quitaron varios muebles del estudio (entre ellos un librero que albergaba cuentos de terror) y así crearon una diminuta habitación en la que solamente cabía un moisés.

– Guarda tus cuentos de terror en unas cajas y ven a ayudarme por favor, que todavía nos falta mucho. Dijo la señora López.

– Si querida, enseguida lo hago. Respondió su esposo.

Pronto cayó la noche y dispusieron todo para que el bebé tomara su siesta. Tiernamente su mamá lo acomodó en el moisés y lo dejó en el minúsculo cuartito. Sin embargo, a la media hora de haber hecho eso, cambió de opinión y lo colocó junto a su cama.

– ¿Qué tal que se le ofrece algo en la noche y no lo escuchamos? Comentó la señora López.

– ¡Por favor!, si apenas estamos a unos cuantos pasos del estudio. Además no sabes lo que es que el llanto de un niño te despierte en la madrugada. Recuerda que yo tengo seis hermanos más pequeños que yo y me tocó hasta cambiarles los pañales. Pero bueno, supongo que son las cosas por las que uno debe de pasar cuando le toca ser padre. Refunfuñó su marido.

Repentinamente se escuchó al pequeño llorando profusamente. El reloj marcaba 3:45 de la mañana.

– El bebé está llorando. Voy a ver qué es lo que les sucede. Gritó la madre asustada.

– Déjalo que llore un poquito. Los doctores dicen que eso ayuda a desarrollar los pulmones. Le contestó su esposo.

– Si tú no quieres, no te levantes pero yo no puedo dejar que mi hijo llore. Para eso soy su mamá.

La mujer se levantó y en ese instante pegó un alarido de horror al ver como su hijo era sacado de du moisés por una criatura que tenía cabeza de burro y cola de león. La bestia saltó por la ventana llevándose entre sus brazos al niño.

Después del incidente, la señora López fue internada en un hospital psiquiátrico, pues perdió la razón. Por su parte, el señor López se quitó la vida cortándose la garganta con un cuchillo.

Cuento corto del rey oportunista

Cuento corto del rey oportunista

Había una vez en un lejano pueblo un castillo y una reina que estaba muy enferma. Lo que más le preocupaba a la soberana no era abandonar el trono, sino dejar a su hijo desamparado.

Al no tener familia, esto era un problema, ya que el linaje de su vástago se perdería y los demás monarcas no lo respetarían como tal. Por eso pensó que debía casarse con un soberano que estuviera dispuesto a velar por su pequeño.

Los candidatos fueron varios, pero la mayoría de ellos ya eran personas bastante mayores, con lo que la reina pensó que el único candidato factible sería el rey Huberto, monarca de un condado vecino.

La gente en el pueblo había escuchado varios cuentos cortos que afirmaban que Huberto, no era más que un estafador al que solamente le interesaba llegar al poder para hacer cosas indebidas. Sin embargo, esos rumores no pudieron ser confirmados por nadie cercano a la corte.

El día de la ceremonia llegó y todo el reino estaba listo para darle la bienvenida al nuevo rey. Ambos monarcas ya casados, salieron al balcón del castillo y saludaron a la concurrencia.

Sin embargo, en la torre más alta, se hallaba el joven príncipe llorando amargamente su desdicha. La reina al enterarse de tal asunto, fue a verlo y le dijo:

– ¿Qué te ocurre hijo?

– Nada madre, es sólo que tengo miedo que cuando tú mueras, yo sea desterrado.

– ¿Por qué estás diciendo esas cosas?

– Varios de los cortesanos, se me han acercado a decirme que Huberto tiene interés en el trono y que una de sus primeras decisiones será alejarme de aquí en el instante en el que tú dejes este mundo.

– Eso nunca pasará hijo mío, te lo aseguro.

No bien la reina había concluido esa frase, cuando cayó fulminada a causa de un ataque cardiaco.

Pocos días después, el rey Huberto mandó al príncipe al calabozo y esperó a que le informarán de su muerte. Sin embargo, uno de los guardias lo dejó escapar y éste fue a la alcoba del monarca para matarlo, clavándole una espada en el corazón.