Cuento de terror la siesta

Cuento de terror la siesta

Los López se encontraban sumamente felices ya que por fin su bebé se encontraba en casa, después de unos largos meses que había pasado en el hospital debido a varias complicaciones. Su casa era pequeña, por lo que no tenían una habitación exclusivamente para el chiquillo. Sin embargo, quitaron varios muebles del estudio (entre ellos un librero que albergaba cuentos de terror) y así crearon una diminuta habitación en la que solamente cabía un moisés.

– Guarda tus cuentos de terror en unas cajas y ven a ayudarme por favor, que todavía nos falta mucho. Dijo la señora López.

– Si querida, enseguida lo hago. Respondió su esposo.

Pronto cayó la noche y dispusieron todo para que el bebé tomara su siesta. Tiernamente su mamá lo acomodó en el moisés y lo dejó en el minúsculo cuartito. Sin embargo, a la media hora de haber hecho eso, cambió de opinión y lo colocó junto a su cama.

– ¿Qué tal que se le ofrece algo en la noche y no lo escuchamos? Comentó la señora López.

– ¡Por favor!, si apenas estamos a unos cuantos pasos del estudio. Además no sabes lo que es que el llanto de un niño te despierte en la madrugada. Recuerda que yo tengo seis hermanos más pequeños que yo y me tocó hasta cambiarles los pañales. Pero bueno, supongo que son las cosas por las que uno debe de pasar cuando le toca ser padre. Refunfuñó su marido.

Repentinamente se escuchó al pequeño llorando profusamente. El reloj marcaba 3:45 de la mañana.

– El bebé está llorando. Voy a ver qué es lo que les sucede. Gritó la madre asustada.

– Déjalo que llore un poquito. Los doctores dicen que eso ayuda a desarrollar los pulmones. Le contestó su esposo.

– Si tú no quieres, no te levantes pero yo no puedo dejar que mi hijo llore. Para eso soy su mamá.

La mujer se levantó y en ese instante pegó un alarido de horror al ver como su hijo era sacado de du moisés por una criatura que tenía cabeza de burro y cola de león. La bestia saltó por la ventana llevándose entre sus brazos al niño.

Después del incidente, la señora López fue internada en un hospital psiquiátrico, pues perdió la razón. Por su parte, el señor López se quitó la vida cortándose la garganta con un cuchillo.

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