El Cid y su llegada a Madrid

El Cid y su llegada a MadridCid es una palabra cuya raíz etimológica procede directamente del árabe y se puede traducir como “Hombre bastante valiente”. Así es como tanto sus enemigos como sus tropas definían a Rodrigo Díaz de Vivar, personaje recurrente en las leyendas españolas cortas.

Desde luego, no toda su vida estuvo llena de éxitos, sin embargo sus victorias y conquistas han dejado huella en los anales de la historia. Hoy recuperaremos el relato de cuando llegó a Madrid.

Se dice que una mañana en la que su ejército dejaba tierras toledanas, escuchó el llamado de un hombre enfermo que le pedía ayuda, pues desafortunadamente había caído en un agujero.

Rodrigo ni tardo ni perezoso, acudió en su auxilio y lo sacó velozmente de la cuneta. A los pocos segundos, aquel individuo enfermo se transformó ante sus ojos en una mujer. Nada más y nada menos que en la Virgen de Almudena, quien le aseguró que todavía tenía muchas batallas por ganar (inclusive algunas desde la tumba) y que debía forzosamente seguir su camino a Madrid para enfilarse a una avasalladora conquista.

El Cid escuchó atentamente esas las palabras y regresó a donde sus tropas se habían quedado y prosiguió su camino.

A primera hora de la mañana del día siguiente, sus tropas yacían apostadas afuera de la muralla de la ciudad madrileña. De pronto y sin que nadie lo esperara, uno de los muros cayó dejando un espacio grande por el cual Rodrigo pudo irrumpir.

Lo más extraordinario de todo eso fue que en aquel pedrusco roto, apareció de nueva cuenta la imagen de la virgen de Almudena.

Para finalizar la crónica, no debemos de olvidar que en esos años la ocupación de España por parte de tropas árabes era frecuente, por lo que hazañas como las de Rodrigo Díaz de Vivar, le devolvían las esperanzas de libertad a la gente de aquel entonces.

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