La tía Toña

La tía Toña

Esta es una de esas historias de terror que tuvo lugar hace ya varias décadas y muchas personas creen en la veracidad de este relato. Se trata de la historia de la tía Toña, una anciana infinitamente millonaria que vivía en una mansión solitaria a las afueras de una ciudad. La anciana nunca había tenido la oportunidad de tener hijos, inclusive tampoco pudo disfrutar de la compañía de un hombre a lo largo de su vida. Esto fue debido a sus constantes ocupaciones laborales, las cuales claramente la llevaron a ser millonaria, aunque no muy feliz.

Un cierto día, habiendo visto que su fortuna no podría ser heredada a ningún descendiente, tomó la decisión de utilizar su extensa casa para alojar a niños de la calle. Los mismos serían bien alimentados, educados y asistidos por diferentes especialistas para lograr que estos pequeños se integren a la sociedad nuevamente.

Finalizada la selección de niños, la casa contaba ya con 20 nuevos y pequeños habitantes, los cuales claramente contaban con mayores comodidades que nunca antes. La felicidad de los pequeños podía reflejarse en sus caras, pasando todo el día correteando y organizando juegos grupales.

La anciana creía en primera instancia que el hecho de contar con nuevos huéspedes la llevaría a curarse un tanto de esta soledad y depresión que tango la había acompañado durante estos últimos años. Lo cierto es que estas 20 presencias no hicieron más que llevar a la señora a un estado de estrés más elevado que nunca, saliéndose de sus cabales en tan solo unas semanas.

La tía Toña comenzó a mostrar una actitud de desagrado ante los pequeños, muchas veces llegando a insultarlos. El punto culminante llego una noche en la cual los 20 pequeños y la anciana se encontraban cenando. Los traviesos niños decidieron iniciar una guerra de comida, hecho que la propietaria del lugar no tomó nada bien.

Se incorporó de su silla y comenzó a golpear a los niños con una fuerza totalmente desmedida, los niños por su parte intentaban calmar a la anciana pero sus intentos fueron inútiles. Al cabo de unos momentos, todos los pequeños yacían en el suelo de esta sala comedor, muertos.

Se cuenta que la anciana simplemente volvió a sentarse en su silla y finalizar la cena, para luego subir a su habitación y encerrarse por el resto de sus días.

Esperamos que esta historia haya sido de tu agrado, puedes difundirla y recomendarla a todos aquellos amigos amantes de los relatos cortos de miedo.

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